5 de septiembre de 2008
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Herpes Genital

El herpes genital es una enfermedad que se transmite sexualmente y que puede afectar gravemente la salud de los bebés recién nacidos. Según los Centros para la Prevención y Control de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC), alrededor de 45 millones de personas tienen herpes genital en Estados Unidos.1 Cada año se producen aproximadamente un millón de casos nuevos2, incluidos unos 1.000 en bebés recién nacidos3. Si bien la mayoría de las mujeres con herpes genital tiene bebés saludables, un pequeño número de ellas transmite el virus a sus bebés durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Por esta razón, es especialmente importante que las mujeres embarazadas reconozcan los síntomas de esta enfermedad y procuren obtener tratamiento médico inmediatamente si creen que están infectadas. Las mujeres embarazadas también deben informar a su médico si han tenido herpes en el pasado para que pueda tomar las medidas necesarias para proteger al bebé de la infección.

¿Cuál es la causa del herpes?
El herpes es causado por el virus del herpes simple, que es similar a los que producen la varicela y el herpes zoster (conocido vulgarmente como culebrilla en algunos lugares). Después de la infección inicial, el virus del herpes simple puede ocultarse dentro de las células nerviosas, donde el sistema inmunológico del cuerpo no puede alcanzarlo Es entonces cuando, en condiciones favorables, puede lanzar nuevos ataques.

Hay dos tipos principales de virus del herpes simple: el tipo 1, generalmente relacionado con llagas o inflamaciones en la boca y los labios, y el tipo 2, que por lo general produce llagas en los genitales. Sin embargo, cualquiera de los dos tipos puede producir infecciones en la zona de la boca o en la zona genital y las mujeres embarazadas con llagas genitales provocadas por cualquiera de los dos tipos de virus del herpes simple pueden transmitir la infección a sus bebés.

Diversos factores del medio ambiente, como el calor, la fricción, las relaciones sexuales, la menstruación, la fiebre o el estrés emocional, pueden dar inicio a una nueva erupción de llagas. El promedio de las personas infectadas tienen entre cuatro y cinco recurrencias por año. Con el transcurso del tiempo, las erupciones tienden a ser menos frecuentes y más leves.

¿Cómo se transmite el herpes?
El herpes se transmite por contacto directo con la persona infectada. Toda persona puede contraer herpes genital durante las relaciones sexuales o mediante el contacto oral a genital con una persona infectada. Además, una persona portadora del virus puede llevarlo de una parte de su cuerpo a otra si no tiene las manos limpias. Por ejemplo, las personas con llagas en la boca o los labios deben lavarse bien las manos si estuvieron en contacto con la saliva antes de tocar la zona genital.

Es común que los niños se infecten con el herpes tipo 1 durante los primeros años de vida.  Esto puede producirse cuando el niño tiene contacto directo con las llagas del herpes en la boca (como cuando lo besa una persona que tiene este tipo de virus del herpes) o con saliva que contiene el virus (por ejemplo, si se lleva los dedos a los labios después de haber tenido contacto con saliva infectada).

¿Cuáles son los síntomas del herpes genital?
Al poco tiempo de contraer el herpes, suelen aparecen grupos de llagas pequeñas en la zona genital. Estas llagas pican y duelen. Luego se rompen y dejan úlceras dolorosas. A menudo van acompañadas de fiebre, fatiga, dolores y secreciones de la uretra o de la vagina. La primera crisis, llamado primaria, normalmente termina dentro de los siete a diez días, pero puede durar hasta cuatro semanas si las ampollas se infectan con bacterias. Por lo general, las erupciones recurrentes son más breves y leves. Los médicos diagnostican el herpes examinando las llagas o tomando una muestra de la secreción con un hisopo y realizando un cultivo viral.

Sin embargo, la mayoría de las infecciones de herpes, tanto primarias como recurrentes, no producen síntoma alguno. Por lo general, estas infecciones asintomáticas (o silenciosas) no son diagnosticadas y, por esta razón, el 90 por ciento de las personas infectadas con herpes genital no sabe que está infectada.4 De todas maneras, las personas con infecciones asintomáticas pueden transmitir el virus a otros, incluidos los bebés recién nacidos. 
 
¿Cómo se tratan las infecciones de herpes en los adultos?
Existen tres fármacos antivirales que pueden reducir las crisis y ayudar a aliviar los síntomas del herpes: el aciclovir, el valaciclovir y el famciclovir. Se recomienda usar uno de estos fármacos cuando una persona tiene una crisis primaria de herpes con síntomas graves. Cuando se los toma en forma preventiva, estos fármacos también reducen las crisis en los pacientes que las padecen con frecuencia. El aciclovir, que suele administrarse a las mujeres embarazadas, puede administrarse por vía intravenosa, vía oral o en forma de ungüento. La forma oral es más eficaz que el ungüento para el tratamiento ambulatorio. 

¿Qué riesgos presenta el herpes durante el embarazo?
Aproximadamente una de cada cuatro mujeres embarazadas se ha contagiado con herpes genital, aunque la mayoría no lo sabe.1 Afortunadamente, sólo una pequeña minoría transmite la infección a sus bebés.

Las mujeres que contraen herpes genital por primera vez cerca de la fecha de parto tienen del 30 al 50 por ciento de probabilidad de transmitir la infección a sus bebés durante un parto vaginal, tengan o no síntomas.3,5 El riesgo es tan alto porque la mujer embarazada que acaba de contagiarse con el herpes no ha podido producir todavía los anticuerpos contra la enfermedad que podrían ayudar a proteger a su bebé durante el parto. Los estudios sugieren que alrededor del 2 por ciento de las mujeres embarazadas que nunca antes han tenido herpes lo contraen durante el embarazo.6,7

Las mujeres que tuvieron herpes antes del embarazo y tienen un brote de la enfermedad o una infección silenciosa en el momento del parto vaginal tienen sólo aproximadamente un tres por ciento de probabilidades de contagiar a sus bebés.3,5 En ocasiones, lo que parece ser el primer episodio grave de herpes durante el embarazo puede ser el brote de una infección silenciosa adquirida anteriormente. El riesgo de que estas mujeres infecten a sus bebés es bajo. En algunos casos, los análisis de sangre pueden diferenciar entre una infección nueva y la recurrencia de una infección anterior.

¿Hay otras maneras en que puedan contagiarse los bebés?
Si bien la mayoría de los bebés contrae el herpes de su madre en el momento de nacer, en raras ocasiones el bebé puede contraer la enfermedad antes de su nacimiento.3
Un pequeño número de bebés contrae la enfermedad después del nacimiento (por ejemplo, si alguien con una llaga herpética en la boca le da un beso). Una persona con llagas orales no debe besar a un bebé ni tocarlo después de tocarse la llaga.

¿Cuáles son los síntomas de la infección de herpes en el recién nacido?
En algunos bebés recién nacidos con esta infección suelen aparecer llagas en la piel o en la boca, o infecciones en los ojos. Cuando la infección se limita a estos órganos, la mayoría de los bebés continúa desarrollándose normalmente, si bien pueden producirse daños graves permanentes en los nervios o en los ojos.

Sin embargo, a menudo las infecciones de herpes en los recién nacidos alcanzan al cerebro y a muchos órganos internos. Los bebés infectados pueden parecer irritables, comer poco y sufrir convulsiones. Incluso con tratamiento, cerca de la mitad de los lactantes con infecciones generalizadas que afectan a los órganos muere, al igual que aproximadamente el 10 por ciento de los que padecen infecciones cerebrales.3 Muchos de los bebés que sobreviven a las infecciones generalizadas y a las infecciones cerebrales terminan con incapacidades permanentes, como retraso mental, parálisis cerebral, convulsiones, ceguera o sordera.3

¿Cómo se trata a los neonatos infectados?
Los bebés recién nacidos infectados se tratan con aciclovir3. Este fármaco es bastante efectivo en el tratamiento de infecciones localizadas en los ojos, la piel o la boca. Es importante tratar a los bebés infectados rápidamente antes de que se propague la infección, ya que el aciclovir es menos eficaz una vez que la infección se ha diseminado al cerebro y a otros órganos internos.

Si la madre tiene herpes, ¿cómo puede protegerse al bebé de la infección?
Si una mujer embarazada tiene antecedentes de herpes genital, su médico la examinará cuidadosamente para detectar cualquier signo de infección antes de que inicie el trabajo de parto. Si la mujer embarazada presenta síntomas que indican una infección activa (primaria o recurrente) en el momento del parto, es posible proteger al bebé mediante una cesárea.6 La mayoría de las mujeres con herpes recurrente puede dar a luz por vía vaginal sin correr riesgos siempre y cuando no haya síntomas de infección en el momento del parto.

Algunos médicos recomiendan usar aciclovir durante el último mes de embarazo a aquellas mujeres que han tenido una infección primaria durante el embarazo o que tienen brotes recurrentes. Algunos estudios sugieren que este tratamiento puede ayudar a prevenir las infecciones activas durante el parto y el alumbramiento y, posiblemente, a reducir la necesidad de un parto por cesárea.8,9 El aciclovir se considera inocuo durante el embarazo y no se ha asociado con defectos de nacimiento después de más de 20 años de uso.9

Sin embargo, algunos estudios demuestran que de 60 a 70 por ciento de las madres de bebés con infecciones de herpes no presentaba signos ni síntomas de la enfermedad en el momento del parto.8 Los médicos aún no han desarrollado un buen método para proteger al bebé cuando sus madres tienen una infección asintomática (o silenciosa) en el momento del parto. Los cultivos virales no son útiles durante el trabajo de parto y el alumbramiento porque los resultados tardan de uno a tres días. Los investigadores están trabajando en el desarrollo de vacunas y análisis de sangre que permitan un diagnóstico más rápido durante el parto para reducir el número de infecciones en los bebés recién nacidos.

¿Cómo puede una mujer evitar contraer el herpes durante el embarazo?
Si la mujer embarazada no tiene antecedentes de herpes, debe tomar precauciones especiales para no infectarse, especialmente durante el último trimestre, cuando el riesgo para el bebé es mayor. Si la pareja de la mujer embarazada tiene antecedentes de herpes, es conveniente que se realice un análisis para determinar si está o no infectada (ya que podría tener una infección silenciosa). Si no tiene herpes, es posible que el médico le recomiende evitar las relaciones sexuales y el contacto oral-genital durante el último trimestre. Antes del último trimestre, la pareja de la mujer embarazada debe evitar las relaciones sexuales mientras tenga síntomas de la infección y debe utilizar un condón cuando no los tenga (ya que no puede saber si tiene una infección asintomática).  
 
¿Apoya March of Dimes la investigación sobre las infecciones de herpes en los bebés recién nacidos?
March of Dimes apoya la investigación para la prevención y tratamiento de las infecciones de herpes en los bebés recién nacidos. Un becario, por ejemplo, está trabajando en el desarrollo de una vacuna para reforzar la respuesta inmunológica y prevenir el daño cerebral y la muerte resultantes de la infección de herpes en los recién nacidos. Otro becario está investigando cómo el virus invade el sistema nervioso central del recién nacido para desarrollar fármacos antivirales capaces de prevenir las complicaciones de las infecciones por herpes en los recién nacidos.

Referencias
1. Centers for Disease Control and Prevention. STD Prevention: Genital Herpes. Actualizado: 24 de mayo de 2004, consultado: 28 de junio de 2004, www.cdc.gov/std/Herpes/STDFact-Herpes.htm.

2. Centers for Disease Control and Prevention. Tracking the Hidden Epidemics 2000: Herpes. Última revisión: 15 de abril de 2004, consultado: 28 de junio de 2004, www.cdc.gov/nchstp/od/news/RevBrochure1pdfHerpes.htm.

3. Arvin, A. and Whitley, R. Herpes Simplex Virus Infections. In Remington, J. and Klein, J. (eds): Infectious Diseases of the Fetus and Newborn Infant, Quinta edición, Philadelphia, W.B. Saunders Company, 2001, págs. 425-446.

4. American Social Health Association. Herpes: Get the Facts. Consultado: 28 de junio de 2004, www.ashastd.org/hrc/educate.html.

5. American College of Obstetricians and Gynecologists. Management of Herpes in Pregnancy. ACOG Practice Bulletin, número 8, octubre de 1999.

6. Brown, Z.A. Effect of Serologic Status and Cesarean Delivery on Transmission Rates of Herpes Simplex Virus from Mother to Infant. Journal of the American Medical Association, volumen 289, número 2, 08.01.03, págs. 203-209.

7. Brown, Z.A., et al. The Acquisition of Herpes Simplex Virus during Pregnancy. The New England Journal of Medicine, volumen 337, número 8, 21.08.97, págs. 509-515.

8. Watts, D.H., et al. A Double-Blind, Randomized, Placebo-Controlled Trial of Acyclovir in Late Pregnancy for the Reduction of Herpes Simplex Virus Shedding and Cesarean Delivery. American Journal of Obstetrics and Gynecology, volumen 188, número 3, marzo de 2003, págs. 836-843.

9. Sheffield, J.S. Acyclovir Prophylaxis to Prevent Herpes Simplex Virus Recurrence at Delivery: A Systematic Review. Obstetrics and Gynecology, volumen 102, número 6, diciembre de 2003, págs. 1396-1403.

09-286-00 3/05


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