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Herpes Genital
El herpes genital es una enfermedad que se transmite sexualmente y que puede afectar gravemente la salud de los bebés recién nacidos infectados. Alrededor de 45 millones de personas tienen herpes genital en los Estados Unidos.1 Cada año se producen hasta un millón de casos nuevos,2 entre 1,200 y 1,500 de ellos en bebés recién nacidos.3 Si bien la mayoría de las mujeres con herpes genital tiene bebés saludables, un pequeño número transmite el virus a su bebé durante el trabajo de parto y el alumbramiento. Por esta razón, es especialmente importante que las mujeres embarazadas reconozcan los síntomas del herpes genital y procuren obtener tratamiento médico inmediatamente si creen que están infectadas. Las mujeres embarazadas también deben informar a su médico si han tenido herpes antes para que éste pueda tomar las medidas necesarias para proteger al bebé contra la infección. ¿Cuáles son las causas del herpes genital? Hay dos tipos principales de virus del herpes simple: el tipo 1, generalmente relacionado con llagas o inflamaciones en la boca y los labios, y el tipo 2, que, por lo general, produce llagas en los genitales. Sin embargo, cualquiera de los dos tipos puede producir infecciones en la zona de la boca o en la zona genital, y las mujeres embarazadas con llagas genitales provocadas por cualquiera de los dos tipos de virus herpético simple pueden pasar la infección a sus bebés. Diversos factores medioambientales —tales como el calor, la fricción, las relaciones sexuales, la menstruación, la fiebre o el estrés emocional— pueden dar inicio a una nueva erupción de llagas. Una persona infectada típica experimenta entre cuatro y cinco recurrencias por año. Con el transcurso del tiempo, las erupciones tienden a ser menos frecuentes y más leves. ¿Cómo se transmite el herpes? Los niños suelen infectarse con el herpes tipo 1 durante los primeros años de vida. Esto puede producirse cuando el niño tiene contacto directo con las llagas del herpes oral (por ejemplo, cuando lo besa una persona que tiene este tipo de virus del herpes) o con saliva que contiene el virus (por ejemplo, si se lleva los dedos a los labios después de haber tocado saliva infectada). ¿Cuáles son los síntomas del herpes genital? La primera crisis, llamada primaria, puede durar de dos a cuatro semanas. Por lo general, las erupciones recurrentes son más breves y leves. Sin embargo, la mayoría de las infecciones por herpes, tanto primarias como recurrentes, no produce síntoma alguno. Por lo general, estas infecciones asintomáticas (o silenciosas) no son diagnosticadas y, por esta razón, el 90 por ciento de las personas con herpes genital no sabe que está infectada.3 No obstante, las personas con infecciones asintomáticas pueden transmitir el virus a otros, incluyendo a los bebés recién nacidos. Las mujeres embarazadas que tienen una crisis primaria de herpes suelen tratarse con aciclovir.3,4 Aparentemente, este medicamento no presenta riesgos para el embarazo y no se ha asociado con defectos congénitos durante más de 20 años de uso.3,5 El valaciclovir y el famciclovir por lo general no se recomiendan durante el embarazo ya que no se conoce tan bien qué riesgos puede implicar su uso.3 ¿Qué riesgos presenta el herpes durante el embarazo? Las mujeres que contraen herpes genital por primera vez cerca de la fecha del parto tienen entre de un 30 a un 50 por ciento de probabilidades de transmitir la infección a sus bebés durante un parto vaginal, tengan o no síntomas.4 El riesgo es tan alto porque la mujer embarazada que acaba de contagiarse con el herpes no ha podido producir todavía los anticuerpos contra la enfermedad que podrían ayudarla a proteger a su bebé durante el parto. Los estudios sugieren que alrededor del dos por ciento de las mujeres embarazadas que nunca antes han tenido herpes lo contrae durante el embarazo.3 Las mujeres que tuvieron la enfermedad antes del embarazo y padecen un rebrote o una infección silenciosa en el momento del parto vaginal tienen sólo aproximadamente un tres por ciento de probabilidades de contagiar a sus bebés.3 En ocasiones, lo que parece ser el primer episodio grave de herpes durante el embarazo puede ser un rebrote de una infección inicialmente silenciosa. El riesgo de que estas mujeres infecten a sus bebés es bajo. En algunos casos, los análisis de sangre pueden diferenciar entre una infección nueva y la recurrencia de una infección anterior. ¿Hay otras maneras en que puedan contagiarse los bebés? ¿Cuáles son los síntomas de la infección de herpes en el recién nacido? Sin embargo, a menudo las infecciones de herpes en los recién nacidos llegan al cerebro y a muchos órganos internos. Los bebés infectados pueden parecer irritables, comer poco y sufrir convulsiones. Incluso con tratamiento, cerca del 30 por ciento de los lactantes con infecciones generalizadas que afectan a los órganos muere, al igual que aproximadamente el cuatro por ciento de los que padecen infecciones cerebrales.3 Muchos de los bebés que sobreviven a las infecciones generalizadas y a las infecciones cerebrales desarrollan incapacidades permanentes, como retraso mental, parálisis cerebral, convulsiones, ceguera o sordera. ¿Cómo se trata a los bebés recién nacidos infectados? Si la madre tiene herpes, ¿cómo se puede proteger al bebé de la infección? Algunos médicos recomiendan usar aciclovir durante el último mes de embarazo a aquellas mujeres que han tenido una infección primaria durante el embarazo o que tienen brotes recurrentes. Algunos estudios sugieren que este tratamiento puede ayudar a prevenir las infecciones activas durante el trabajo de parto y el alumbramiento y a reducir la necesidad de un parto por cesárea.3,5 Sin embargo, la mayoría de las madres de bebés con infecciones por herpes no presenta signos ni síntomas de herpes activa en el momento del parto.3 Los médicos aún no han desarrollado un buen método para proteger al bebé cuando sus madres tienen una infección silenciosa en el momento del parto. Los análisis de cultivos virales no son útiles durante el trabajo de parto y el alumbramiento ya que los resultados tardan de uno a tres días. Los investigadores están trabajando en el desarrollo de vacunas y análisis de sangre que permitan un diagnóstico más rápido durante el trabajo de parto para reducir el número de infecciones en los bebés recién nacidos. ¿Cómo puede una mujer evitar contraer el herpes genital durante el embarazo? Referencias Agosto del 2008 |