2 de septiembre de 2010
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Rubéola
La rubéola (también llamada sarampión alemán) es una enfermedad de la niñez de poca gravedad que, al ser contraída por la madre durante el primer o segundo trimestre del embarazo, supone una grave amenaza para el feto. Durante los años 1964 y 1965, cuando se produjo un brote epidémico de rubéola en los Estados Unidos, nacieron más de 20,000 bebés con defectos congénitos.1 Durante este mismo brote epidémico también se produjeron por lo menos 10,000 abortos espontáneos y nacimientos de bebés sin vida.1 Afortunadamente, la rubéola prácticamente se ha erradicado de los EE.UU.2 Desde 1969, cuando se descubrió una vacuna para la rubéola, los niños se vacunan periódicamente, lo cual previene la transmisión de la enfermedad a mujeres embarazadas propensas.

La mayoría de las mujeres en edad fecunda son inmunes a la rubéola por haber recibido esta vacuna o por haber padecido la enfermedad durante la niñez. Gracias al uso generalizado de la vacuna, los defectos congénitos causados por la rubéola son esporádicos en los Estados Unidos (sólo se informaron 4 casos entre 2001 y 2004 y fueron producto de infecciones importadas).2 Pero la rubéola aún es común en muchos países y las personas que viajan continúan introduciendo casos en los Estados Unidos. Por esta razón, aún existe la posibilidad de que las mujeres embarazadas propensas a la enfermedad contraigan la infección. Aproximadamente el 10 por ciento de las mujeres en edad fecunda son propensas a la rubéola en los Estados Unidos.3 Una mujer puede proteger a su futuro bebé contra los efectos de la rubéola sometiéndose a una prueba de inmunidad antes de quedar embarazada y, si no es inmune, recibiendo la vacuna.

¿Qué es la rubéola?
La rubéola es una enfermedad leve pero contagiosa, causada por un virus. Se caracteriza por una erupción en la piel, la inflamación de las glándulas y, especialmente en los adultos, dolores en las articulaciones. Por lo general la erupción en la piel dura unos tres días y puede presentarse acompañada de una ligera fiebre. Hasta la mitad de las personas afectadas no presenta ningún síntoma en absoluto.1

¿Qué riesgos supone la rubéola para el feto?
Los bebés cuyas madres contraen rubéola durante el embarazo suelen nacer con uno o más defectos de nacimiento que, en su conjunto, se denominan síndrome congénito de rubéola. La infección materna durante las primeras 12 semanas de embarazo produce defectos congénitos en hasta un 85 por ciento de los casos; la infección entre las semanas 13 a 16 de gestación produce defectos congénitos en el 54 por ciento de los casos, y la infección al final del segundo trimestre en el 25 por ciento de los casos.1,3 Entre ellos se encuentran ciertos defectos en los ojos (que suelen causar ceguera), pérdida de la audición, algunos defectos cardíacos, retraso mental y ciertos trastornos poco comunes. La infección también provoca abortos espontáneos y nacimientos sin vida. Algunos bebés infectados parecen normales en el momento del nacimiento y durante su primera infancia. Sin embargo, es necesario realizar un seguimiento cuidadoso de todos los bebés cuyas madres padecieron rubéola durante su embarazo, porque es posible que los problemas de visión, audición, aprendizaje y comportamiento no sean evidentes hasta una etapa posterior de la niñez.1 Los niños con síndrome congénito de rubéola también tienen un riesgo mayor de padecer diabetes.1

¿Cómo se trata a los bebés con síndrome congénito de rubéola?
No hay un tratamiento específico para el síndrome congénito de rubéola. Algunos de los problemas propios del período neonatal, como las anomalías de la sangre y del hígado, generalmente desaparecen sin tratamiento alguno. Otros defectos de nacimiento, como los defectos en los ojos o el corazón, a veces pueden corregirse o al menos mejorarse mediante cirugías realizadas a temprana edad. Los bebés con pérdida de la audición o la vista pueden beneficiarse con los programas de educación especial, que los estimulan desde pequeños y los ayudan a desarrollar destrezas de comunicación y de aprendizaje. Los niños con retraso mental también pueden beneficiarse asistiendo a programas de educación especial desde pequeños.

¿Cómo puede una mujer averiguar si es inmune a la rubéola?
Existe un análisis de sangre sencillo que permite determinar si una persona es inmune a la rubéola o no. El análisis indica si la sangre de dicha persona contiene las sustancias que combaten el virus (es decir, anticuerpos). Las personas que han padecido la enfermedad o que han sido vacunadas contra la misma producen anticuerpos contra la rubéola.

¿Se puede prevenir el síndrome congénito de rubéola?
March of Dimes recomienda a todas las mujeres someterse a una prueba de inmunidad contra la rubéola antes de quedar embarazadas y considerar la opción de vacunarse si no son inmunes. Una mujer no inmune puede recibir la vacuna contra la rubéola sola o en una vacuna triple contra el sarampión, las paperas y la rubéola (conocida en inglés como MMR) para que los hijos que tenga en el futuro estén protegidos contra el síndrome congénito de la rubéola. En el caso de mujeres que no se realizaron la prueba antes de quedar embarazadas, por lo general se les realiza durante una de las primeras visitas prenatales.

Cuando una mujer embarazada no es inmune a la rubéola, debe evitar el contacto con cualquier persona que tenga la enfermedad. Si una mujer propensa se expone a la rubéola, debe ponerse en contacto con su médico. Éste podrá tratarla con una inyección de inmunoglobulina para intentar reducir su riesgo de infección aunque no se sabe qué tan eficaz puede ser este método para prevenir la rubéola en la madre o en el bebé.3 Las mujeres embarazadas que no son inmunes también deben considerar recibir la vacuna después de dar a luz, para de esa manera estar inmunizadas si quedan embarazadas nuevamente en el futuro.1,3 Se puede administrar la vacuna contra la rubéola sin riesgo alguno a las mujeres que están amamantando a sus hijos.3 No se recomienda administrar la vacuna contra la rubéola ni la MMR durante el embarazo; también se recomienda que toda mujer que reciba la vacuna posponga sus intentos de concebir un bebé hasta 28 días después de recibirla.4

¿Puede la vacuna contra la rubéola ser nociva para el feto si se administra en una fecha próxima a la concepción?
Es poco probable que la vacuna contra la rubéola sea nociva para un bebé cuya madre recibió dicha vacuna alrededor del momento de concebir. Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) de los Estados Unidos estudiaron a 226 mujeres que recibieron la versión actual de la vacuna entre los tres meses anteriores y los tres meses posteriores al momento de concebir.4 Ninguno de los bebés que tuvieron estas mujeres presentó defectos de nacimiento similares a los que produce la rubéola. Sin embargo, los CDC siguen recomendando posponer la concepción del bebé hasta 28 días después de recibir la vacuna ya que, teóricamente, existe un riesgo muy pequeño de que sea nocivo para el feto.

¿Quién más debe recibir la vacuna?
Todos los niños deben recibir la vacuna contra la rubéola a menos que exista una razón médica por la cual no deban hacerlo. La vacunación generalizada de los niños sirve para prevenir el contagio de esta enfermedad a otras personas, especialmente a mujeres embarazadas. Por lo general, la primera dosis de la vacuna se administra entre los 12 y los 15 meses de vida, en combinación con las vacunas contra el sarampión y las paperas. Los bebés no deben recibir la primera dosis de MMR antes de cumplir los 12 meses de vida ya que aún conservan algunos de los anticuerpos de la madre, los cuales pueden interferir con la vacuna e impedir que ésta tenga efecto. Entre los cuatro y los seis años de edad se administra una segunda dosis de MMR. La vacunación de adolescentes o adultos en universidades, lugares de trabajo, hospitales (personal y voluntarios) o bases militares sirve para prevenir los brotes epidémicos en dichos lugares. Los CDC recomiendan que todos los profesionales médicos que no son inmunes se vacunen para proteger a los pacientes de posibles infecciones.1 Las mujeres propensas a la enfermedad que estén en edad fecunda también deben considerar la opción de vacunarse antes de viajar al extranjero, ya que la rubéola aún es una enfermedad común en muchos países.

Referencias
1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Rubella. Consultado 30 de abril de 2007, www.cdc.gov/nip/publications/pink/rubella.pdf.

2. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Achievements in Public Health: Elimination of Rubella and Congenital Rubella Syndrome – United States, 1969-2004. Morbidity and Mortality Weekly Report, volumen 54, número 11, 25 de marzo de 2005, págs. 279-282.

3. American Academy of Pediatrics (AAP). Rubella. In: Pickering, LK, et al (eds.), Red Book: 2006 Report of the Committee on Infectious Diseases, 27.ª edición. Elk Grove Village, IL, American Academy of Pediatrics, 2006, págs. 574-579.

4. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Guidelines for Vaccinating Pregnant Women. Consultado 30 de abril de 2007, www.cdc.gov/nip/publications/preg_guide.htm.

Actualizado en julio del 2007


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