2 de septiembre de 2010
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Infección de Estreptococo del Grupo B
El estreptococo del grupo B (GBS) es un tipo de bacteria que puede provocar infecciones mortales en los bebés recién nacidos. En los Estados Unidos, cada año aproximadamente 1,700 bebés (1 de cada 3,000) desarrolla una infección por GBS temprana (en la primera semana de vida) (1). Por lo general, los bebés contraen la infección de su madre durante el parto vaginal.

Aproximadamente el 25 por ciento de las mujeres embarazadas lleva el GBS en la vagina o el recto (1). Los Centros para el Control y Prevención de Enfermedades (Centers for Disease Control and Prevention, CDC) recomiendan a todas las mujeres embarazadas realizarse una prueba de diagnóstico precoz de GBS y, si es necesario, recibir tratamiento durante el parto (2). Por lo general, estas medidas pueden prevenir la infección de GBS temprana en los recién nacidos.

El estreptococo del grupo B no debe confundirse con el estreptococo del grupo A, que, por lo general, causa inflamación de garganta y, en raras ocasiones, la destrucción potencialmente mortal de ciertos tejidos.

¿Cómo puede una mujer embarazada infectarse con el GBS?
Cualquier persona puede ser portadora del GBS, pero pocas se enferman por su causa. Esta bacteria reside en el tracto genital inferior o en el sistema gastrointestinal, junto con muchas otras bacterias que son inofensivas para la mayoría de las personas. La bacteria infecta principalmente a las mujeres embarazadas y a sus bebés y, a veces, a adultos y ancianos que padecen otras enfermedades, como cáncer y diabetes.

¿Cómo adquiere un bebé la infección de GBS?
Los bebés pueden experimentar dos manifestaciones diferentes de la infección de GBS:

  • Infección temprana. Los bebés con infección temprana desarrollan síntomas dentro de los siete días de su nacimiento, generalmente dentro del primer día de vida. Alrededor de la mitad de todas las infecciones de GBS de neonatos es de tipo temprano (1, 3). Éstas son casi siempre transmitidas de la madre al bebé en los momentos cercanos al parto.
  • Infección tardía. Aquellos que padecen de infección tardía presentan sus síntomas entre los siete días y los tres meses de vida. Las infecciones tardías pueden contraerse en el momento del parto o después del nacimiento a través del contacto con la madre u otras personas portadoras del GBS.

Cuando una mujer embarazada no tratada lleva la bacteria GBS en la vagina o el recto en el momento del parto, existe una probabilidad de 1 en 200 de que su bebé contraiga la infección de GBS (1). El riesgo es mayor cuando la mujer embarazada no tratada es portadora del GBS y tiene ciertos factores de riesgo, entre los que se encuentran (4):

  • Parto prematuro (antes de cumplidas las 37 semanas de gestación).
  • Desprendimiento prolongado de las membranas (más de 18 horas antes de dar a luz al bebé).
  • Fiebre (100.4 ºF o más) durante el trabajo de parto.
  • Embarazo previo con un bebé infectado con GBS.
  • Infección del tracto urinario causada por GBS en el embarazo en curso.

Es posible que los bebés se infecten con el GBS cuando la bacteria entra en su cuerpo al ingerir líquido amniótico o fluidos vaginales que contienen GBS durante el parto.

¿Cuáles son los síntomas de infección de GBS en el neonato?
Los bebés con infección temprana presentan uno o más de los siguientes trastornos:

  • Pneumonía.
  • Sepsis (infección de la sangre).
  • Meningitis (infección de las membranas que recubren el cerebro). La meningitis es menos común que las demás complicaciones.

Los bebés con infección tardía por lo general padecen sepsis o meningitis.

A pesar de recibir tratamiento con antibióticos, aproximadamente del tres al cinco por ciento de los bebés con GBS no sobrevive (4). Los bebés prematuros (aquellos nacidos antes de cumplidas 37 semanas de embarazo) corren un riesgo mayor de morir de la enfermedad que los bebés a término (nacidos después de 39 a 41 semanas de gestación). La mayoría de los bebés que sobreviven el GBS luego se desarrolla normalmente. No obstante, entre el 20 y el 30 por ciento de los bebés que desarrollan meningitis sufren daños neurológicos permanentes, como parálisis cerebral, pérdida de la vista o de la audición, retraso mental, problemas de aprendizaje y convulsiones (3).

¿Cómo puede prevenirse la infección de GBS en los neonatos?
Todas las mujeres embarazadas deben realizarse análisis de GBS entre las semanas 35 y 37 del embarazo (2). Las mujeres que ya tuvieron un bebé con GBS o una infección del tracto urinario causada por GBS en el embarazo en curso no necesitan realizarse los análisis y deben recibir tratamiento directamente.)

El médico toma una muestra de los fluidos vaginales y rectales y la envía a un laboratorio para detectar la presencia del GBS. Por lo general, los resultados de los análisis se conocen al cabo de 24 ó 48 horas.

También existen pruebas rápidas que pueden realizarse durante el parto. La mayoría de las pruebas rápidas existentes no se consideran lo suficientemente precisas para determinar qué mujeres deben recibir tratamiento con antibióticos durante el parto. No obstante, una nueva prueba rápida parece detectar más del 90 por ciento de las mujeres portadoras de GBS (6). Las pruebas rápidas precisas pueden ser beneficiosas para:

  • Mujeres que experimentan un parto prematuro, para quienes la realización de un cultivo no resulta útil debido al largo tiempo requerido para la obtención de resultados.
  • Mujeres que no han recibido cuidados prenatales (y, por lo tanto, no se realizaron un análisis de GBS).

Las mujeres que obtienen un resultado positivo en los análisis de GBS, y ciertas otras mujeres que tienen un alto riesgo de tener un bebé infectado, reciben un tratamiento con antibióticos por vía intravenosa durante el parto y el nacimiento. El tratamiento con antibióticos es altamente eficaz para prevenir las infecciones de aparición temprana en los recién nacidos, pero no parece ayudar a prevenir las infecciones tardías.

¿Quiénes deberían recibir un tratamiento con antibióticos durante el parto?
Se recomienda el tratamiento con antibióticos a mujeres que (2):

  • Ya tuvieron un bebé con infección de GBS.
  • Tuvieron una infección del tracto urinario causada por GBS en el embarazo en curso.
  • Obtuvieron un resultado positivo al realizarse un análisis de GBS en el embarazo en curso.
  • Comienzan con el trabajo de parto antes de obtener los resultados de la prueba de GBS, o antes de realizarse la prueba, y tienen cualquiera de los siguientes factores de riesgo:
    • Parto prematuro.
    • Desprendimiento prolongado de las membranas (más de 18 horas antes de dar a luz al bebé).
    • Fiebre (100.4 ºF) durante el trabajo de parto.

No se recomienda administrar antibióticos por vía oral antes del parto para eliminar el GBS, ya que las bacterias pueden regresar rápidamente.

Cuando una mujer que ha obtenido un resultado positivo en la prueba de GBS va al hospital para tener el bebé, debe recordar a los médicos acerca de su resultado para que puedan proporcionarle el tratamiento adecuado rápidamente. Aparentemente, el tratamiento es más eficaz cuando se administra al menos cuatro horas antes del parto (2).

¿Una mujer que obtiene un resultado positivo de GBS necesita antibióticos si tiene un parto por cesárea?
Si una mujer portadora del GBS tiene un parto por cesárea antes de que comience el trabajo de parto y antes del desprendimiento de las membranas, es probable que no necesite antibióticos (1, 2).

¿Qué antibióticos se utilizan durante el parto y el nacimiento para prevenir la infección de GBS en el bebé?
Habitualmente se utiliza penicilina (2) o, como alternativa, un antibiótico relacionado llamado ampicilina, pero deben utilizarse otros antibióticos si la mujer es alérgica a la penicilina. Aunque se considera que ninguno de estos antibióticos es peligroso para la madre o para el bebé, los estudios sugieren que hasta el 10 por ciento de las mujeres tratadas con penicilina desarrolla una reacción alérgica leve (generalmente una erupción cutánea) (1) y que una de cada 10,000 sufre una reacción alérgica grave (shock anafiláctico), que debe tratarse inmediatamente y que, en casos esporádicos, puede ser fatal (1).

Por lo general, a las mujeres alérgicas a la penicilina se las debe tratar con un medicamento a base de cefalosporina llamado cefazolina (2). No obstante, hay un pequeño número de personas alérgicas a la penicilina que también son alérgicas a las cefalosporinas. Si el médico considera que la mujer tiene un alto riesgo de desarrollar una reacción alérgica grave, debe tratarla con eritromicina o clindamicina, siempre y cuando los análisis de laboratorio muestren que la bacteria del GBS de la que es portadora no es resistente a estos medicamentos. Si la infección no puede tratarse con estos medicamentos (aproximadamente un tercio de los casos presenta resistencia), debe tratarse a la mujer con vancomicina (2, 5).

¿Puede el GBS provocar complicaciones en la madre al margen de la infección del neonato?
El GBS puede causar una infección en el útero antes o después del nacimiento. La infección que se produce antes del nacimiento se llama corioamnionitis y produce fiebre, sensibilidad en el útero y un aumento en la frecuencia cardíaca del bebé. Esta infección se trata con antibióticos. No obstante, cuando una mujer padece esta infección antes del nacimiento, es posible que no presente síntomas y, por lo tanto, es imposible detectarla. La infección puede incrementar el riesgo de (3):

  • Rotura prematura de las membranas (antes de cumplidas las 37 semanas de gestación).
  • Parto prematuro.
  • Muerte del feto.

Después del nacimiento, los síntomas de una infección uterina son la fiebre, los dolores abdominales y la aceleración del pulso. Al administrarse un tratamiento con antibióticos, por lo general se consigue curar la infección uterina post-parto en pocos días. Las mujeres que son sometidas a pruebas de detección precoz de GBS durante el parto y el nacimiento y que son tratadas tienen menos probabilidades de desarrollar infecciones uterinas después del parto (5).

El GBS también puede provocar infecciones en el tracto urinario durante el embarazo. Los síntomas incluyen, entre otros, fiebre y dolor y ardor al orinar. Algunas mujeres con una infección del tracto urinario no presentan síntomas pero es posible diagnosticarla mediante un análisis de orina de rutina durante una visita prenatal.

Las mujeres con una infección del tracto urinario causada por el GBS deben ser tratadas con antibióticos por vía oral durante el embarazo y, además, con antibióticos por vía intravenosa durante el parto y el nacimiento, ya que es probable que tengan una concentración elevada de la bacteria en la vagina.

¿Los bebés de las mujeres tratadas por infecciones del GBS durante el parto requieren algún tratamiento adicional?
La mayoría de los bebés de las mujeres tratadas no requiere un tratamiento especial después del nacimiento, a menos que presenten síntomas de sepsis. No obstante, si se diagnostica a la madre una infección uterina (corioamnionitis) durante el parto y el nacimiento, deben realizarse análisis de GBS al bebé y administrársele un tratamiento con antibióticos mientras se esperan los resultados de los análisis.

¿Cómo se trata a los bebés con infección por GBS?
Los bebés con un diagnóstico de infección por GBS se tratan con antibióticos a través de una vena o inyección.

¿Existe alguna vacuna contra el GBS?
No. No obstante, los investigadores están desarrollando y probando vacunas para administrar antes o durante el embarazo para prevenir la infección de GBS en las madres y en sus bebés.

¿Apoya March of Dimes la investigación sobre el GBS?
March of Dimes otorga una serie de becas destinadas a profundizar el conocimiento de cómo ciertas bacterias y otros organismos causan infecciones graves en el feto y el bebé recién nacido, con el objetivo de conocer de qué manera prevenirlas. Un becario se encuentra investigando actualmente las interacciones entre un gen de la bacteria estreptococo de grupo B y las células que revisten los pulmones. Los resultados podrían demostrar cómo la bacteria atraviesa las barreras protectoras de los pulmones para causar la infección y facilitar el desarrollo de una vacuna.
 

Referencias

  1. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2008). Group B Strep Prevention. Consultado el 29 de octubre de 2009 en: http://www.cdc.gov/groupBstrep
  2. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). (2002). Prevention of Perinatal Group B Streptococcal Disease: Revised Guidelines from CDC. Morbidity and Mortality Weekly Report, 51 (RR-11). Consultado el 29 de octubre de 2009 en: http://www.cdc.gov/mmwr/preview/mmwrhtml/rr5111a1.htm
  3. Pannaraj, P.S. y Baker, C.J. (2009). Group B Streptococcal Infections. In Feigin, R.D., et al (Eds.), Feigin & Cherry’s Textbook of Pediatric Infectious Diseases (sexta edición, págs. 1239-1257). Philadelphia, Penn.: Saunders Elsevier.
  4. American Academy of Pediatrics (AAP). (2009). Group B Streptococcal Infections. In Pickering, L.K. (Ed.), Red Book: 2009 Report of the Committee on Infectious Diseases (28.a edición, págs.628-635). Elk Grove Village, Ill.: American Academy of Pediatrics.
  5. Phares, C.R., Lynfield, R., Farley, M.M., Mohle-Boetani, J., Harrison, L.H., et al. (2008). Epidemiology of Invasive Group B Streptococcal Disease in the United States, 1999-2005. Journal of the American Medical Association, 299 (17), 2056-2065.
  6. Edwards, M.S., Novak-Weekly, S., Koty, P.P., Davis, T., Leeds, L.J., et al. (2008). Rapid Group B Streptococci Screening Using a Real-Time Polymerase Chain Reaction Assay. Obstetrics and Gynecology, 111 (6), 1135-1141.

Marzo del 2010


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