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Pruebas de Diagnóstico para los Recién Nacidos
De manera habitual, todos los estados y territorios de EE.UU. someten a los bebés a pruebas de detección precoz a las pocas horas de nacer para determinar la presencia de ciertos trastornos genéticos, metabólicos, hormonales y funcionales. La mayoría de estos defectos congénitos no provoca efectos inmediatamente visibles en el bebé pero, a menos que se detecten y traten a una edad temprana, pueden causarle problemas físicos, retraso mental y, en algunos casos, la muerte. A excepción de las pruebas de audición, todas las pruebas de detección precoz neonatales se realizan usando unas gotas de sangre del talón del bebé. Afortunadamente, la mayoría de los bebés pasa estas pruebas sin problema alguno. Sin embargo, en 2004 se comprobó que aproximadamente 4,000 bebés tenían trastornos metabólicos y más de 12,000 tenían deficiencias auditivas.1,2 En estos casos, el diagnóstico temprano y el tratamiento adecuado pueden evitar que el bebé tenga defectos de por vida y permitir que se desarrolle de forma saludable. ¿Cuáles son las pruebas de detección precoz neonatales más comunes para los bebés? Los padres pueden averiguar cuáles son las pruebas que suelen realizarse en su estado consultando a su médico o al departamento de salud de su estado. También puede visitar el sitio Web del Centro Nacional de Recursos de Detección Precoz y Genética Neonatales (National Newborn Screening and Genetics Resource Center) en www.genes-r-us.uthscsa.edu/nbsdisorders.pdf. Este sitio enumera los laboratorios comerciales o sin fines de lucro que proporcionan una gama completa de pruebas de detección precoz neonatales a los padres que deseen someter a sus hijos a pruebas para más trastornos que las que se llevan a cabo en su estado. En todos los estados y territorios de EE.UU., los recién nacidos son sometidos a pruebas para detectar la existencia de fenilcetonuria, hipotiroidismo, galactosemia y anemia falciforme.3 La prueba de fenilcetonuria fue la primera prueba de detección precoz del país. Desarrollada con la ayuda de March of Dimes, ha sido administrada periódicamente desde la década de 1960. La fenilcetonuria afecta aproximadamente a un bebé de cada 25,000.4 Los bebés que tienen este trastorno no pueden procesar una parte de una proteína llamada fenilalanina, que contienen casi todos los alimentos. Si no se proporciona el tratamiento adecuado, la fenilalanina va acumulándose en el torrente sanguíneo y produce daños cerebrales y retraso mental. Cuando la fenilcetonuria se detecta a una edad temprana, es posible prevenir el retraso mental alimentando al bebé con una fórmula especial que contiene poca fenilalanina. Deberá seguir esta dieta baja en fenilalanina durante toda su niñez y adolescencia y, en general, durante toda su vida. Las mujeres en edad fértil que tienen fenilcetonuria deben seguir la dieta baja en fenilalanina antes y durante el embarazo. Esto suele prevenir el retraso mental en sus hijos ya que evita la exposición del feto a niveles altos de fenilalanina en la madre.5 El hipertiroidismo congénito es uno de los trastornos más habituales identificados con las pruebas de detección precoz de rutina. Afecta al menos a un bebé de cada 5,000.4 El hipertiroidismo congénito es una deficiencia hormonal de la tiroides que produce un retraso en el crecimiento y el desarrollo cerebral. Cuando esta deficiencia se detecta a tiempo, se puede tratar al bebé con dosis orales de la hormona de la tiroides para permitir su desarrollo normal. La galactosemia, que afecta aproximadamente a un bebé de cada 50,000, puede provocar la muerte del bebé o ceguera y retraso mental.4 Un bebé con galactosemia no es capaz de convertir la galactosa (un tipo de azúcar presente en la leche) en glucosa (un tipo de azúcar que el cuerpo utiliza como fuente de energía). Esta enfermedad se trata eliminando la leche y todos los productos lácteos de la dieta del bebé. Cabe señalar que esta restricción en la dieta es para toda la vida.5 La anemia falciforme es un trastorno hereditario de la sangre que afecta aproximadamente a uno de cada 400 bebés de extracción afroamericana,5 uno de cada 1,114 bebés de extracción hispana en la región este de los EE.UU.5 y, en general, al menos uno de cada 5,000 bebés en los EE.UU.4 El trastorno puede causar anemia, brotes de dolor, daños a órganos vitales y, en algunos casos, muerte durante la infancia. Los niños pequeños que tienen esta enfermedad son especialmente propensos a contraer ciertas infecciones bacterianas peligrosas, como la neumonía y la meningitis. Un seguimiento médico cuidadoso y el tratamiento temprano con penicilina desde la lactancia pueden reducir considerablemente estas graves complicaciones y las muertes que ocasionan. En casi todos los estados se realizan pruebas de detección precoz para la hiperplasia suprarrenal congénita, la insuficiencia de biotinidasa y la pérdida de la audición.3 La hiperplasia suprarrenal congénita es un grupo de trastornos caracterizados por la insuficiencia de ciertas hormonas, que, en algunos casos, afectan el desarrollo genital. Se produce en aproximadamente uno de cada 25,000 bebés.4 En los casos graves, la hiperplasia suprarrenal congénita puede provocar una pérdida de sal en el organismo que pone en peligro la vida. El tratamiento de por vida con las hormonas que faltan suprime la enfermedad. La insuficiencia de biotinidasa, que afecta a aproximadamente un bebé de cada 75,000, puede causar convulsiones, retraso mental, problemas de movimiento, pérdida de la audición y, en algunos casos, coma y muerte.4 Estos síntomas son resultado de la falta hereditaria de una enzima que recicla una vitamina llamada biotina. Si se detecta a tiempo, pueden prevenirse los problemas con suplementos vitamínicos. ¿Qué otros trastornos pueden detectarse mediante estas pruebas? Es probable que el tratamiento de los 29 trastornos mejore la salud de los niños afectados. Estos trastornos se agrupan en cinco categorías: Trastornos de metabolismo ácido orgánico: Cada enfermedad de este grupo de trastornos hereditarios proviene de la pérdida de actividad de una enzima implicada en la descomposición de los aminoácidos, los componentes básicos de las proteínas, y otras sustancias, como lípidos, azúcares y esteroides. Cuando alguno de estos componentes químicos no se descompone correctamente, se acumulan ácidos tóxicos en el organismo. Si no se tratan, estos trastornos pueden provocar un coma o la muerte durante el primer mes de vida. Estos trastornos son:
Trastornos de oxidación de ácidos grasos: Este grupo de trastornos se caracteriza por defectos hereditarios de enzimas necesarias para convertir grasa en energía. Cuando el cuerpo se queda sin glucosa (azúcar), normalmente descompone la grasa para promover la producción de combustibles alternativos (cetonas) en el hígado. Puesto que los individuos que sufren estos trastornos tienen un bloqueo en esta vía, las células sufren una crisis de energía cuando se quedan sin glucosa. Esto suele ocurrir cuando una persona está enferma o cuando no sigue el régimen de comidas diarias normal. Sin tratamiento, esta enfermedad puede afectar el cerebro y muchos órganos y avanzar, a veces hasta producir un coma o la muerte. Estos trastornos son:
Trastornos de metabolismo de aminoácidos: Éste es un grupo diverso de trastornos con diferentes grados de gravedad. A algunas personas les faltan las enzimas necesarias para descomponer los componentes básicos de proteínas denominados aminoácidos. Otras tienen deficiencias en las enzimas que ayudan al cuerpo a deshacerse del nitrógeno incorporado en las moléculas de los aminoácidos. Los niveles tóxicos de aminoácidos o amoníaco pueden acumularse en el cuerpo y provocar varios signos y síntomas, incluida la muerte. Estos trastornos son:
Hemoglobinopatías: Estas enfermedades hereditarias de los glóbulos rojos provocan varios grados de anemia (falta de glóbulos rojos) y otros problemas de salud. La gravedad de estos trastornos varía enormemente de una persona a otra. Estos trastornos son:
Otros: Este grupo mixto de trastornos incluye algunas enfermedades hereditarias y otras que no lo son. Los trastornos varían mucho en cuanto a gravedad, que puede ser de leve a representar un riesgo para la vida. Estos trastornos son:
¿Cómo se realizan estas pruebas de detección precoz? Los bebés se someten a pruebas de pérdida de la audición con una de las dos pruebas que miden cómo responde el bebé a los sonidos. Estas pruebas se realizan en la sala para recién nacidos del hospital, utilizando ya sea un micrófono o un audífono pequeño suave que se coloca dentro del oído del bebé. Si alguna de estas pruebas presenta resultados anormales, es posible que sea necesario someter al bebé a pruebas de audición más precisas para determinar si padece una deficiencia auditiva. ¿Cuánto tiempo después del nacimiento deben realizarse estas pruebas? ¿Qué significa la obtención de un resultado anormal en una prueba? ¿Qué deben hacer los padres si se diagnostica a su hijo alguno de estos trastornos? Si uno de los hijos en una familia tiene un trastorno, ¿lo tendrán también los demás hijos? Por lo general, el hipotiroidismo congénito no se hereda de los padres.5 Es poco común que los hermanos de un niño afectado también tengan este trastorno. Las deficiencias de audición pueden ser transmitidas a través de los genes de los padres. Sin embargo, es poco probable que otras causas de la pérdida de audición, como las infecciones que se transmiten al bebé durante el embarazo o el nacimiento, vuelvan a ocurrir en otro embarazo. ¿Apoya March of Dimes la investigación y otros programas sobre pruebas de detección precoz neonatales? Referencias 2. Centers for Disease Control and Prevention (CDC). Early Hearing Detection and Intervention Program. 3 de julio de 2008, www.cdc.gov/ncbddd/ehdi. 3. National Newborn Screening and Genetics Resource Center. U.S. National Screening Status Report. Actualizado 4 de marzo de 2008, www.genes-r-us.uthscsa.edu/nbdisorders.pdf. 4. American College of Medical Genetics. Newborn Screening: Toward a Uniform Screening Panel and System. Final Report, 8 de marzo de 2005, http://mchb.hrsa.gov/screening. 5. American Academy of Pediatrics Committee on Genetics. Newborn Screening Fact Sheets. Pediatrics, volumen 118, número 3, septiembre de 2006. 6. American Academy of Pediatrics Newborn Screening Authoring Committee. Newborn Screening Expands: Recommendations for Pediatricians and Medical Homes – Implications for the System. Pediatrics, volumen 121, número 1, enero de 2008, págs. 192-217. 7. McCabe, L.L. and McCabe, E.R.B. Expanded Newborn Screening: Implications for Genomic Medicine. Annual Review of Medicine, 2008, volumen 59, págs. 163-175. |