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Quiénes: Mujeres de más de 35 años debido al mayor riesgo de síndrome de Down y otras condiciones cromosómicas. Mujeres que han tenido un hijo con algún defecto de nacimiento genético (incluidos defectos cromosómicos) o antecedentes de trastornos genéticos en la familia. Para qué: Para detectar ciertas anomalías cromosómicas y defectos de nacimiento genéticos. Cuándo: Entre las semanas número 10 y 12 del embarazo. Riesgos: Un pequeño riesgo de aborto espontáneo (1 en 100 mujeres o menos). Algunas mujeres experimentan dolores o un ligero sangrado después del procedimiento. Los estudios sugieren que el procedimiento puede suponer un riesgo muy pequeño (aproximadamente 1 en 3.000 mujeres) de defectos de nacimiento relacionados con la falta de dedos o dedos más cortos en las manos o en los pies. Durante el embarazo, las pruebas prenatales permiten diagnosticar o, con mayor probabilidad, descartar la existencia de síndrome de Down y otros errores cromosómicos, cientos de trastornos genéticos y otras condiciones que pueden no ser genéticas, como defectos cardíacos. Su médico puede aconsejarle que se realice una o más pruebas, como análisis de sangre, ultrasonido, amniocentesis y muestra del villus coriónico. Afortunadamente, cerca del 95 por ciento de las mujeres que se someten a estas pruebas recibe la buena noticia de que su bebé no está afectado. |
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