Cuando una mujer embarazada come bien, ayuda a garantizar que su bebé reciba todos los nutrientes necesarios para un crecimiento y desarrollo saludables. Una dieta saludable y equilibrada incluye: alimentos ricos en proteínas (carne, aves, pescado, frijoles o habichuelas), granos (cereales, pan, pastas, arroz), lácteos (leche, queso), frutas y verduras.
La mayoría de estos alimentos no presenta riesgos y debe formar parte de la dieta sana de una mujer embarazada. Sin embargo, existen algunos alimentos, entre ellos ciertos tipos de pescado, algunos quesos blandos, comidas listas para consumir y brotes crudos, que pueden resultar peligrosos durante el embarazo. Una mujer embarazada debe conocer estos riesgos para poder elegir las opciones más seguras para su alimentación y la de su bebé
¿Qué tipos de pescado pueden representar un riesgo durante el embarazo?
El pescado proporciona una gran cantidad de proteínas y algunas vitaminas y tiene un bajo contenido de grasa. Por esta razón, muchas variedades de pescado son una buena opción para una dieta sana.
Evite ciertos tipos de pescado con alto contenido de mercurio, como el tiburón, pez espada, carita y blanquillo.1 El atún fresco, congelado y enlatado puede tener un alto contenido de mercurio, pero también es una buena fuente de nutrientes. Si decide comer atún durante el embarazo, puede consumir hasta una porción por semana. Una porción equivale a 6 onzas. Puede consumir sin problemas aproximadamente dos comidas (hasta 12 onzas) por semana de pescados con bajo contenido de mercurio, como camarones, salmón, bacaloa y bagre.1 Consulte siempre al departamento de salud de su localidad antes de consumir las especies que haya pescado usted misma.
Siguiendo las recomendaciones anteriores, una mujer embarazada puede acceder a los beneficios para la salud del pescado y, al mismo tiempo, reducir la exposición de su bebé al mercurio. El alto contenido de mercurio puede ser peligroso para el sistema nervioso en desarrollo del feto o un bebé pequeño.
El mercurio es un metal que se encuentra en forma natural en el medio ambiente También puede ser liberado en el aire libre por la polución industrial. Cuando el mercurio se asienta en cuerpos acuíferos, es transformado por bacterias en una forma más peligrosa (metilmercurio) que se acumula en los tejidos grasos de los peces. Aunque en la mayoría de los peces se encuentran rastros de mercurio, suele concentrarse más en peces depredadores de gran tamaño como el pez espada y el tiburón.
Las mujeres embarazadas no deben comer pescados con cantidades altas de mercurio, como el pez espada, tiburón, carita (king mackerel) y blanquillo (tile fish). Las mujeres embarazadas pueden comer hasta 12 onzas por semana de pescados con pequeñas cantidades de mercurio, icluyendo los camarones, salmón, bacalao, bagre y atún “light” enlatado. Las mujeres embarazadas no deben comer más de 6 onzas en una semana del atún blanco (albacora). Al seguir estas recomendaciones, la mujer embarazada puede obtener los beneficios a la salud al comer pescado, y a la misma vez reduce su exposición al mercurio. Los niveles altos de mercurio pueden ser peligrosos para un feto en desarrollo o el sistema nervioso en desarrollo de un niño.
Según la FDA/EPA, las mujeres embarazadas o que estén pensando en quedar embarazadas deben consultar al departamento de salud local antes de consumir especies de caza deportiva,1 como por ejemplo trucha, salmón o lubina. La mayoría de los estados publican advertencias que alertan sobre la contaminación con mercurio. Esta información también puede consultarse en el sitio Web de la EPA . Algunas especies de caza también pueden estar contaminadas con otros contaminantes industriales, como PCBs (bifenilos policlorados). Algunos estudios sugieren que la exposición a altos niveles de PCBs antes del nacimiento puede dar como resultado problemas de aprendizaje, un menor cociente intelectual y un bajo peso al nacer.2
Las mujeres embarazadas deben asegurarse de que todo el pescado que consuman esté bien cocido para matar las bacterias o parásitos que causan enfermedades. El pescado debe cocinarse hasta que esté opaco y pueda desmenuzarse fácilmente con un tenedor, o bien puede utilizarse un termómetro de cocina para asegurarse de que alcance una temperatura interna de al menos 145 °F. Las mujeres embarazadas deben evitar el sushi y otros pescados crudos, especialmente mariscos (ostras y almejas), ya que pueden estar contaminados con desperdicios y contener microbios capaces de producir enfermedades gastrointestinales graves.
¿Cuáles son los riesgos del queso blando y las comidas listas para consumir?
Algunos quesos blandos, comidas listas para consumir (incluyendo fiambres y embutidos envasados) y la leche no pasteurizada (así como los productos derivados de ésta) pueden provocar una forma de intoxicación denominada listeriosis. La listeriosis es causada por una bacteria (Listeria monocytogenes) y es sumamente peligrosa durante el embarazo.
Cuando una mujer embarazada contrae listeriosis, corre el riesgo de sufrir un aborto espontáneo o un parto prematuro, o bien el bebé puede nacer sin vida o enfermarse gravemente después de nacer e incluso morir.
La mayoría de las personas no se enferma al consumir alimentos contaminados con listeria. Sin embargo, las mujeres embarazadas tienen más probabilidades que cualquier adulto sano de contraer listeriosis y más probabilidades aún de enfermarse gravemente como consecuencia de ella. La listeriosis suele presentarse como una enfermedad con síntomas parecidos a los de la gripe, como fiebre, dolores musculares, escalofríos y, a veces, náuseas o diarrea. Sin embargo, puede complicarse con una meningitis (infección de las membranas que recubren el cerebro, con síntomas como dolores de cabeza fuertes y rigidez del cuello) potencialmente letal e infección sanguínea. La mujer embarazada debe consultar a su médico si se presenta alguno de estos síntomas. A través de un análisis de sangre se puede comprobar si tiene listeriosis. De ser así, puede ser tratada con antibióticos, los cuales, en algunos casos, ayudan a prevenir infecciones fetales que pueden provocar aborto espontáneo y el nacimiento sin vida del bebé.
Las mujeres embarazadas pueden protegerse a sí mismas y a sus bebés de la listeriosis siguiendo las recomendaciones de la FDA:3,4
- No comer perros calientes ni fiambres o embutidos (incluyendo jamón, pavo, salame y “bologna”) a menos que se calienten hasta que estén humeantes.
- Evitar los quesos blandos como el feta, brie, camembert, roquefort, azul, queso blanco, queso fresco o panela a menos que estén hechos con leche pasteurizada. Los quesos duros, los quesos procesados, el queso crema y el “cottage cheese” no presentan riesgos.
- No comer patés refrigerados ni productos para untar a base de carne. (La listeria se propaga a la temperatura del refrigerador.) Estos mismos productos envasados en lata o en conserva son seguros.
- Evitar los pescados y mariscos ahumados refrigerados a menos que hayan sido previamente cocidos (en guiso, por ejemplo). Estos mismos productos envasados en lata o en conserva son seguros.
- No consumir leche que no esté pasteurizada ni alimentos derivados de esta leche.
¿Es peligroso consumir brotes crudos y jugos no pasteurizados?
Los brotes crudos de verdura (incluyendo los brotes de alfalfa, trébol, rábano y soya verde), así como los jugos de frutas y verduras frescos (no pasteurizados) son muy ricos en vitaminas. Lamentablemente, también contienen bacterias (como Salmonella y E. coli) que pueden provocar enfermedades, lo que los convierte en opciones poco seguras para la mujer embarazada.4
En los adultos sanos, la salmonelosis y las infecciones por E. coli suelen provocar diarrea, náuseas, dolores abdominales y fiebre que se prolonga por varios días. Sin embargo, la mujer embarazada puede enfermarse gravemente como consecuencia de estas infecciones. Ocasionalmente, la mujer embarazada puede transmitir una infección por Salmonella o E. coli al feto, el cual podrá presentar diarrea, fiebre y, con menor frecuencia, meningitis después del nacimiento.
La mujer embarazada debe beber únicamente jugos pasteurizados. Es importante fijarse en la etiqueta de los jugos: la FDA exige que todos los jugos no pasteurizados envasados indiquen claramente en la etiqueta que no están pasteurizados.4
¿Es peligroso comer carne, aves o huevos que no estén bien cocidos durante el embarazo?
Las carnes magras, la carne de aves y los huevos son ricos en proteínas y algunas vitaminas y son parte importante de una dieta sana. Sin embargo, la mujer embarazada debe evitar comer carne, aves o huevos crudos o mal cocidos para evitar el riesgo de contraer alguna de las enfermedades causadas por la contaminación de los alimentos (incluyendo listeriosis, infección por E. Coli y Campylobacter, salmonelosis y toxoplasmosis).
La toxoplasmosis es una enfermedad parasitaria que, por lo general, no presenta síntomas o presenta síntomas muy leves parecidos a los de la gripe. Sin embargo, si una mujer embarazada contrae la enfermedad, existe aproximadamente un 50 por ciento de probabilidades de que la transmita al feto.5 Algunos de los bebés afectados pueden desarrollar pérdida de la visión o de la audición, retraso mental, convulsiones y otros problemas. Cuando la toxoplasmosis se diagnostica durante el embarazo, con frecuencia un tratamiento con antibióticos puede ayudar a reducir la gravedad de los síntomas en el recién nacido. (Aparte de las carnes mal cocidas, otra causa común de toxoplasmosis es el contacto con la materia fecal de los gatos. Por esta razón, las mujeres embarazadas deben pedir siempre a otra persona que cambie la arena higiénica del gato.)
La mujer embarazada debe asegurarse de que tanto la carne como las aves estén bien cocidas utilizando un termómetro para carne. La carne de cerdo y la carne picada deben cocinarse por lo menos a 160 °F (temperatura a la cual no debe aparecer ningún color rosado en la carne); los asados y filetes de carne de vaca, ternera y cordero a 145 °F (pudiendo verse un color rosado en el centro); las aves enteras a 180 °F y las pechugas de pollo a 170 °F.4 Los huevos, que pueden estar contaminados con Salmonella, deben cocinarse hasta que tanto la yema como la clara estén firmes. La mujer embarazada también debe evitar el consumo de alimentos preparados con huevos crudos o parcialmente cocidos, como el ponche de leche y huevo (“eggnog”) y la salsa holandesa.
¿La mujer embarazada puede comer hígado?
Existen ciertas dudas acerca de la conveniencia de consumir hígado durante el embarazo. El hígado es una buena fuente de proteínas y es rico en ciertas vitaminas y minerales, como la vitamina B conocida como ácido fólico (que ayuda a prevenir algunos defectos congénitos), hierro (que ayuda a prevenir la anemia) y vitamina A (necesaria para el crecimiento y desarrollo normales del feto). Sin embargo, en el caso de la vitamina A, el hígado puede aportar vitaminas en exceso.
Algunos estudios sugieren que altas dosis de vitamina A pueden causar defectos congénitos. Un estudio realizado en 1995 comprobó que las mujeres que ingerían más de 10,000 UI (unidades internacionales) de vitamina A por día (casi cuatro veces la ración dietaria de 2,565 UI recomendada por el Instituto de Medicina para la mujer embarazada6) durante los primeros dos meses de embarazo tenían un riesgo más de dos veces superior de tener un bebé con defectos congénitos.7 Otros estudios indican que es poco probable que dosis inferiores a 30,000 UI causen defectos congénito, pero en realidad no se conoce cuál es la dosis mínima que puede provocar estos defectos.8
El organismo puede fabricar su propia vitamina A, cuando la necesita, a partir de substancias como el beta-caroteno, que se encuentra en los vegetales amarillos y verdes. Esta materia prima de la vitamina se considera totalmente segura y saludable durante el embarazo. Sin embargo, gran parte de la vitamina A que consumimos es en realidad vitamina preformada (retinol) que, en cantidades excesivas, puede provocar defectos congénitos. La vitamina A preformada se encuentra en gran cantidad de complementos vitamínicos y en algunos alimentos como la carne, los huevos, los lácteos y los cereales enriquecidos que se consumen en el desayuno.
El hígado es el único alimento que proporciona grandes cantidades de vitamina A. La cantidad de vitamina A que se encuentra en el hígado puede variar. Por ejemplo, una porción de hígado vacuno de 3 onzas puede contener 27,000 UI y el hígado de pollo 12,000 UI.8 Es posible que una mujer embarazada que come hígado regularmente consuma una cantidad de vitamina A suficiente como para poner en riesgo a su bebé.
Aunque no está comprobado que el consumo de hígado pueda provocar defectos congénitos, la medida más segura que la mujer embarazada puede adoptar es reducir al mínimo el consumo de hígado. Además, también debe asegurarse de que su complemento vitamínico o prenatal no contenga más de 5,000 UI de vitamina A preformada (algunas vitaminas prenatales no contienen vitamina A preformada y la reemplazan con beta-caroteno o la eliminan totalmente) y debe evitar tomar complementos vitamínicos que contengan más vitamina A que la permitida.9
¿Qué prácticas de manipulación de los alimentos pueden ayudar a prevenir la intoxicación alimenticia?
Todos debemos ser cuidadosos para evitar la contaminación de los alimentos en el momento de manipularlos y prepararlos, especialmente las mujeres embarazadas. La FDA recomienda lavarse las manos con agua caliente y jabón antes y después de manipular los alimentos.4 Además, se deben lavar las tablas de picar, así como todas las demás superficies y los utensilios de cocina con jabón y agua caliente después de usarlos para cortar carne, aves o pescado crudos. Estos alimentos siempre deben colocarse separados de los alimentos cocidos o listos para consumir. Es aconsejable lavar siempre la fruta y la verdura antes de comerla colocándola debajo del grifo y eliminar la suciedad de las superficies con un cepillito. Quite y deseche las hojas de afuera de la lechuga y el repollo y corte las partes de frutas y verduras que se han echado a perder (pueden contener bacterias). Refrigere rápidamente cualquier resto de comida y nunca coma alimentos cocidos que hayan estado fuera del refrigerador más de dos horas. Asegúrese de que la temperatura de su refrigerador sea de 40 °F o inferior y la del congelador de 0 °F o inferior para reducir el desarrollo de bacterias.4